Mordelón Records

Arcade Fire – Neon Bible

Publicado en Rock, Uncategorized por Cristóbal Tello en Septiembre 16, 2009

Entre el abismo escalofríante que se produce entre el primer disco y el segundo, existe un mar de dudas y un océano de ruido. Tanto como el que hay entre esa primera vez que te llenaste de ganas hasta que finalmente l@ besaste y, claro, fue como una explosión que pensaste que iba a durar por siempre.

Pero no fue tan así, ya que cuando te fuiste a hacer tuto y fin del carrete; al despertar al día siguiente, tuviste que pensar bien cómo ibas a enfrentar ese día y la segunda vez que l@ vieras. ¿Te acuerdas, cierto? Lo malo es que nada de lo que pensaste ocurrió como lo planeaste.

Tal vez por eso el primer disco/beso sea dificil, pero el segundo lo es aún más. Porque la primera vez puede ser justificada de muchas formas, que el copete, que las hormonas o que simplemente tenías ganas… pero el segundo, tienes que pensarlo y hacerlo mejor, mucho mejor.

Y a veces no funciona.

Por eso que a los canadienses Arcade Fire, conglomerado de 9 integrantes, se complicaron para su segunda entrega, temerosos por cumplir con las benditas expectativas y con la bendita crítica especializada, no como nosotros, felinos que hacemos estos por las chicas y por nuestro amor al arte.

Su primer disco Funeral (2000)(tras su The Arcade Fire Ep) sorprendió al mundo y consiguió lo que tal vez muchos no consigan en su vida y si hablamos en serio, ser considerado el mejor disco de la década. En mi felino parecer, lo es. Iluminando una década bastante pobre en cosas nuevas, la oscuridad rabiosa de sus canciones, con delicados y potentes arreglos de cuerdas, reunían en temática las viviencias de los integrantes de la banda con recientes fallecimientos de amigos, familiares o de ellos mismos, con un estílo muy a la Sonic Youth conoce a Joy Division con estílo Interpol. Un montón de dolor enrabiado. Elegante, para ser un primer beso, ah.

Tal vez eso mismo hizo que las expectativas por un segundo larga duración fuese tan alto y, claro, el segundo beso hay que saberlo dar y a estos conterráneos de godspeed you black emperor, les gusta morder los labios con temas complicados.

En Neon Bible el tema es la religión y la realidad en la que vivimos y cómo nos lleva derechito a vestirnos de madera.

Simplecito, ah. No digo que sean los nuevos genios conceptuales a-la-Roger Waters, pero este disco es pesadito como un beso seco y rotundo, de esos que son dados con muchas ganas y luego de aguantarse mucho mucho.

Este disco tiene la gracia de seguir los pasos de Funeral en canciones como Wake up (ahora poniéndote a ronrronear en el trailer de Where the wild things are de Michel Gondry que puedes ver aquí)y profundizar. Pese a que intuitivamente no te entrega la misma cohesión, Neon Bible entrega un desarrollo sonoro emocionante en cada uno de los temas hace de este disco una joya, un esfuerzo por producir un sonido nuevo, claro, fuerte e identificador.

Intervention” es tal vez el mejor ejemplo. Un sonido expansivo in-crescendo, una voz que parte susurrando y termina envolviéndote y casi gritándote cómo lo que crees, cómo tu iglesia te va a dejar solo. Esto es una secta, felinos. Se inaugura.

(¿No le estaré poniendo mucho?. La verdad es que no creo, porque si te pones a pensar, Pearl Jam definió su sonido a partir de Vs (y su posterior Vitalogy para culminar en No Code) y Radiohead, (sólo por poner un par de ejemplos) casi parte de cero con The Bends y acabó con el mundo con Ok Computer (segundo y tercer disco, respectivamente).)

Yo no sé si esto te sirva, ah. Pero las letras de este disco cuentan con esa sineridad que te eriza los pelos. Honestidad brutal como la llamó Calamaro (¿o Calamardo?) el cómo PENSAMOS cosas que NO son, el VIVIR cosas ke NO son y el abrir los ojos. Dejar de pensar en una realidad en HD (bajo la norma japonesa), cuando vivimos en technicolor.

Neon Bible puede ser desencanto puro, si tomamos Funeral como el fin de la adolescencia. Puede ser incredulidad y amargura entre tanta religión que más ciega que ilumina el camino. Lo siento, pero si quieres despertar, ésto es de lo mejorcito que ha llegado a mi oídos y como beso, bueno, es de esos que sólo te hacen pensar que ahora sí encontraste a ESA persona.

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Francisca Valenzuela – Muérdete la lengua

Publicado en Uncategorized por Cristóbal Tello en Septiembre 14, 2009

Convencido que el espíritu de la antigua Julieta había renacido en Chilito para placer de nuestros felinos oídos, corrí entusiasmado a buscar mayor información. Como no soy egodisto, como muchos piensan, encontré singles hasta dar con el trabajo completo.

A mi entender, el despecho en forma de disco compacto es un asunto muy personal que se exorciza de buena forma al salir al escenario con peinados extraños, un porte casi insolente y los ojos cerrados. Bien cerrados.

Asusta incluso pensar que temas tan íntimos se conviertan en bandera de lucha de púberes y pre púberes que entonan con negro sentimiento a los amores que ya vendrán, como advirtiéndolos. Yo, en lo personal, no me haría responsable.

Entonces, hay que ser canalla para dejar a una mujer sufriendo agónicamente como sufre Francisca. Hay que sentirse indentificado con Rosaura Ríos para cantar canciones de éste calibre, pero por sobre todo: hay que estar ahí para musicalizarlo todo.

Ella dijo que lo había hecho en su adolescencia, pero a mi me cuesta creer que lleve cerca de 10 años decantando estas canciones. Puede ser, eso sí, porque pese a que uno puede pensar en Muérdete la lengua como la reedición de Bueninvento de Julieta Venegas; la chilena consigue composiciones sólidas y de alta proyección instrumental en sus presentaciones en vivo. El problema, felinos, son las letras.

Julieta dijo que ya no cantaba canciones tristes, porque se dio cuenta que podía entregar un mensaje de esperanza y alegría en vez de la desesperanza en la que había quedado tras su fracaso matrimonial con un tal Álvaro Henríquez y que se reflejaron en su segundo disco. Que por eso el cambio de look (carátula rosa, vestida de novia, lindo maquillaje), que por eso su música más alegre a partir de “” (Lento, etc), que por eso “se vendió”.

Está bien.

Sin embargo, Muérdete la lengua no da la impresión que la Fran quiera salir del lado oscuro y lo más probable es que ya se esté consiguiendo el teléfono o el mail de un tal Gustavo Santaolalla, productor de los primeros discos de la mexicana.

Sería weno, ah.

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The Gathering – The West Pole

Publicado en Uncategorized por Cristóbal Tello en Agosto 23, 2009

A veces, da miedo apretar play.
De hecho, yo hago el símil a lo que son las relaciones de pareja. Hiciste muchas cosas, más de las que imaginaste la primera vez que l@ viste y tal vez, más de las que debiste hacer antes que separaran sus caminos. Tal vez te equivoques ahora que estás sol@. Tal vez no.

The Gathering ya pareciá haber hecho lo que tenía que hacer. Desde la perfección técnica de Souvenirs hasta la quietud de Home, parecía que la luz que demostraron en How to measure a planet? se estaba extinguiéndo y que el alejamiento de su vocalista Anneke Van Giersbergen sólo había puesto el punto final al grupo holandés. Ella estaba arrastrando al grupo hacia un aspecto más pop, menos ruidoso.

Pero no se murieron.  Buscaron vocalista y nueva y vamos.

The West Pole es una resurrección. Es el pololo ke no murió cuando lo patearon. ¿Realmente The Gathering era Anneke? Bueno, parece que no porque basta escuchar la apertura “When trust becomes a sound” para darnos cuenta que la fuerza está ahí.

No es un disco brillante ni un clásico absoluto, pero incluye momentos de alto vuelo y demuestra cohesion en gran parte de sus surcos. Tiene una partida inmejorable y tiene un cierre soberbio. ¿Te gustó la carátula? A mi tb.

Dave Brubeck Quartet – Time Out

Publicado en Uncategorized por Cristóbal Tello en Febrero 2, 2009

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que un disco sea considerado un clásico?… para que obras posteriores a ella se comienzen a tropezar con él como si fuera una piedra angular que es imposible de esquivar.
Time Out es catalogado de esa forma, pero en vez de elevarlo a una categoría inalcanzable, este disco tiene la gracia de presentarse humilde tanto para tí como para el más snob de los adeptos al jazz, y eso, no hace más que reventarte los sesos cuando logras comprender la idea.
El principal mérito que poseen estas 7 composiciones está en la estructura, ya que cuando este disco vio la luz por allá por 1959, las reglas del estílo expandían sus fronteras en una época en que sus grandes exponentes se encontraban en la flor de su desarrollo. Por eso es que este disco se vuelve necesario al introducir cambios a la estructura típica del los tiempos de 4/4 o de los 3/4 en el caso de los valses, y hacerlo con éxito.

¿Y de dónde viene el material?

Todo parte con un viaje que realiza Mr.Brubeck a tierras a Egipto donde encuentra la inspiración mezclada con arena. Producto de estas experiencias, junto a Paul Desmond, dos grandes momentos ven la luz: Blue Rondo a la Turk y Take Five, en las que cambiando los compases, despegándolos, engañándote; logran entregarle una riqueza músical que tal vez no escuches en mucho tiempo. Take five tiene la gracia de descomponerse en pedazos y volverse a unir como por arte de mágia, de manera definitiva. Algo que hasta hoy muy pocos han logrado repetir (¿Alguien dijo ‘The Grudge’ de Tool?) y no creo que muchos logren igualar.

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A Perfect Circle – eMOTIVe

Publicado en Uncategorized por Cristóbal Tello en Enero 15, 2009

Este disco es malo. Así no más. En una acertada selección de grandes canciones para homenajear, el proyecto paralelo de Maynard James Keenan literalmente mea fuera del tiesto y si te revientan los baños sucios, entonces este disco NO es para tí.

Pero como dicen por ahí, uno no puede comer filete todos los días ni menos tener el baño impeque cada vez que se le llena la vejiga. Con eMOTIVe, A Perfect Circle toma un puñado de canciones para darse el lujo de que todo el optimismo que pudieron entregar sus creadores, sea sólo una anécdota inútil.

Y no hay piedad.

Por aquí pasa Lennon, Depeche Mode, Led Zeppelin, Devo, Marvin Gaye derechito a una licuadora industrial que no va a iluminar las esperanzas del fin del conflicto en la franja de Gaza o la solución para los detenidos desaparecidos en Chilito. Estas  son canciones de amor, odio, decepción, paz y guerra bajo la peor de las visiones. Toda la esperanza pacificadora de “Imagine” se vuelve una enigmática marcha fúnebre y “What’s going on” es irreconocible en lo que puede ser el peor cover que escuches en mucho tiempo.

Pero (y estos son los peros que me gustan) tal vez no necesites esperanza en el sentido positivo de la palabra. eMOTIVe juega con eso, porque es esperanza de la mala, de la negativa. De esas que tú sabes que la guerra va a terminar (si es que así lo quieres) y que no importa, en serio, si te mueres en ella. Así es la vida. Por eso que “Imagine” suena tan poderosa, porque sabes que no te quieren cagar la onda, sino que veas que hay esperanza hasta en lo más oscuro. Porque “Passive” es un gran tema y punto y porque junto con cerrar elegante y correctamente el disco con las versiones más logradas del álbum, “When the levee breaks” y “Fiddle and the drum”,  casi, casi te obligan darle play de nuevo. Y eso que es un disco malo.

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Spiritualized – Ladies and Gentleman We’re Floating in Space

Publicado en Uncategorized por Cristóbal Tello en Junio 10, 2008

Cada vez me estaba costando más levantarme, llegar a la oficina y centrarme en el computador sin llegar a marearme. Todos los días era el mismo sueño, la misma forma de conciliar el sueño y cinco minutos más atrasado, de nuevo. La silla estaba quieta y aún así no podía enfocar y poner en marcha la máquina inconsciente que está dentro de mis manos. Fue ahí cuando me acordé de las pastillas que tenía para dormir y de ese recorte viejo de revista vieja de mediados de 1997 en que citaba a este disco con forma de pastilla, como una de las mejores soluciones médicas-musicales para que la pena se fuera de tu corazón de una, no de manera eterna, sólo opacado por un disquito llamado Ok Computer.

De hecho, ese año, un Spiritualized al borde de la desintegración, abrió y barrió con Glastonbury previo a que los cabezas de radio presentaran la joyita que cerró el siglo. Sin embargo, Ladies and gentleman… pasó prácticamente desapercibido en chilito. Sólo era posible engancharse de “Come togheter” en los programas alter-nativos que emp-ty-ví programaba a la peor hora para tener al aire. Suficiente para tomarlo desde internet, empapelar el escritorio y uno que otro cuaderno y dejarlo en un eterno repite a un disco que, claro induce al mejor sueño, pero que también levanta al corazón triste para hacerlo cantar.

El arte del álbum realiza toda esa analogía. La carátula es como un medicamento, el disco es una pastilla, los créditos son indicaciones de uso y la frecuencia depende de tí. Condiciónese su uso sólo a audífonos personales o espacios solitarios. Ciérre los ojos sólo por un ratito…

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